Familiares de Mujessar Anam, una de las víctimas de un ataque suicida, transportan su féretro en Bagdad, Irak, el viernes 24 de abril del 2009. Entre jueves y viernes los ataques dejaron un tendal de 140 muertos.Bagdad, Dos atacantes suicidas dejaron el viernes un tendal de 60 muertos frente a un santuario chií fuertemente custodiado en Bagdad, lo que impulsó al primer ministro iraquí Nouri al-Maliki a ordenar una investigación sobre las fallas de seguridad que permitieron el ingreso de los atacantes.

Un día antes, dos ataques suicidas en diferentes partes del país dejaron 88 muertos.

La violencia en Irak ha caído a su menor nivel desde los meses posteriores a la invasión encabezada por Estados Unidos en el 2003, pero un aumento en ataques dinamiteros suicidas y otros atentados devastadores en las últimas semanas han renovado preocupaciones sobre la capacidad de las fuerzas de seguridad iraquíes.

Al-Maliki suspendió a los comandantes que supervisaban la seguridad en el vecindario de Kazimiya, en el norte de Bagdad, donde ocurrió el ataque del viernes.

Los atacantes detonaron sus explosivos con minutos de diferencia en distintas entradas a la tumba del santo chií Imán Mousa al-Kazim, dijo un oficial de policía. Otro policía dijo que los ataques se produjeron poco antes del comienzo de las plegarias del viernes cuando los feligreses entraban en la mezquita.

Laith Ali, de 35 años, propietario de un comercio cercano, dijo que la seguridad en el momento de los ataques parecía firme.

“Nos sentíamos seguros porque había controles de seguridad en las entradas principales al santuario”, dijo, y agregó que se revisaba a varones y mujeres.

Las explosiones dejaron a los muertos —algunos reducidos a restos calcinados— esparcidos cerca de las entradas, dijeron testigos. Horas más tarde se veían todavía los charcos de sangre.

Entre los muertos había 25 peregrinos iraníes, dijeron un policía y un funcionario de un hospital. Ambos dijeron que hubo 125 heridos, incluyendo 80 peregrinos iraníes.

Los militares estadounidenses no pudieron suministrar detalles diciendo que el área era patrullada por fuerzas de seguridad iraquíes.

El personal del cercano Hospital Escuela de Kazimiya se veía desbordado por la cantidad de heridos que requerían atención. Imágenes de AP Television News mostraron que muchos de los heridos —incluyendo mujeres y niños— fueron obligados a esperar afuera del hospital antes de poder ser atendidos.

El gobierno iraquí trata de asegurar que sus fuerzas de seguridad sean capaces de mantener la seguridad en momentos en que Estados Unidos se prepara para retirar sus fuerzas.